1. Estructuración clara de la razón de ser del proyecto, qué resuelve en cada línea de negocio y a quién se lo resuelve. 2. Identificación clara de necesidades en los distintos públicos e incoherencia entre discurso y práctica. 3. Comunicación sin dirección estratégica. 4. Equipos que no se reconocen en la marca. 5. Mensajes que no conectan ni convierten.